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P. José Frassinetti Fundador de la congregación de los Hijos de Santa María Inmaculada |
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Hijos de Santa maría inmaculada |


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¿Quiénes somos? Somos religiosos y misioneros: sacerdotes y hermanos coadjutores. Vivimos como una familia reunida en el nombre del Señor, llamados a testimoniar la pobreza, vivir en la castidad y servir en la obediencia. Estamos seguros que la vocación es un don de Dios para el hombre, por eso sentimos el deber de ayudar y guiar a la vida religiosa y al sacerdocio a los jóvenes de corazón abierto y disponible. Vivimos en pequeñas comunidades. Compartimos nuestra vida cotidiana; nos complementamos unos con otros en las distintas tareas. Ponemos en común nuestros bienes materiales y la riqueza interior. Acompañamos y educamos a los jóvenes en la vida cristiana y al servicio de los demás en las escuelas y en los oratorios. |
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Los Hijos de Santa María Inmaculada (HSMI) queremos ser signo e instrumento del amor de Dios para las jóvenes generaciones. Estamos presentes en: Presentes en Italia, Polonia, Argentina, Chile, México y Filipinas trabajamos en centros juveniles, en escuelas, en parroquias, en misiones.
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Los Hijos de Santa María Inmaculada ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Dónde queremos llegar? ¿Cuál es el rol específico que tenemos en la santa Iglesia? A partir de estas preguntas podemos ver que los Hijos de Santa María Inmaculada no somos religiosos cualquiera al interno de la Iglesia, sino que hemos recibido un don específico, entregado por Dios mismo a través de la mediación de nuestro fundador, hacia el cual tiende toda nuestra actividad y empeño. Comprometiéndonos a seguir fielmente los consejos evangélicos, vivimos en comunidades caracterizadas por el espíritu de familia y trabajamos al servicio de la Iglesia para la salvación de los hermanos. El amor y el entusiasmo por Cristo y por los jóvenes nos ha conducido a evangelizar el camino educativo, la instrucción, la propuesta y el acompañamiento vocacional. Nuestra urgencia son las vocaciones que esperan, que desean ser conocidas, reconocidas, sostenidas, acompañadas, ayudadas a crecer en la conciencia del don y en el camino de la respuesta... Naturaleza El título de la Congregación, signo de la huella del fundador y de nuestro programa de vida es Hijos de Santa María Inmaculada. Tenemos como Madre y Patrona a María Santísima Inmaculada, a la cual está dedicada nuestra institución desde los orígenes. Fin El fin que buscamos es la perfección de la caridad, que se consigue con la práctica de los consejos evangélicos vividos en los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, observando nuestras Constituciones, desarrollando nuestro apostolado y manteniéndonos en íntima unión con Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote. Apostolado El apostolado específico de los Hijos de Santa María Inmaculada, es: · promover, cuidar, sostener, asistir las vocaciones religiosas y sacerdotales. · además, atender la orientación, la educación e instrucción de la juventud; y al ministerio apostólico. La Congregación realiza estas formas de apostolado incluso entre quienes no han recibido el mensaje Evangélico; y se propone plasmar del fin vocacional a todos sus miembros y todas sus obras por cuanto lo permita su naturaleza. Por esto los Hijos de Santa María Inmaculada somos una Congregación: educativa, vocacional y misionera. Espiritualidad · La tensión a la unión con Dios hace conscientes a los miembros de la Congregación que estamos llamados a la santidad, como nos enseña P. Frassinetti, esto es, a vivir siempre en la gracia de Dios, para convertirnos en verdaderos hijos de Dios. · La imagen de María Inmaculada es el modelo de vida religiosa de los Hijos de Santa María Inmaculada. Ella, Virgen y Madre, vela sobre sus hijos, que por su parte se empeñan en difundir el culto a la Inmaculada Concepción. · Cada comunidad es como una familia unida en el nombre del Señor. La atmósfera que en ellas reina es fraterna; se colabora y se ayuda recíprocamente. La vida común se manifiesta principalmente en la oración comunitaria, en la mesa y en el trabajo apostólico; se fortalece en la fraternal comunión de los bienes espirituales y materiales. El dejar la familia de origen para habitar en otra tiene como objetivo descubrir una mejor y más grande en la Congregación y, con ella, en la Iglesia. · La hospitalidad es una nota característica, que deriva de la tradición de los primeros padres. El huésped es acogido como hermano y es tratado como uno de la comunidad, participa en las actividades comunitarias y come junto a los religiosos. · La fidelidad al Papa y a la voz de la Iglesia es una herencia preciosa de P. José Frassinetti que estamos llamados a evocar constantemente."En virtud del voto de obediencia los religiosos estamos sujetos a obedecer al Sumo Pontífice, como Superior supremo. |